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masajesCuando comenzamos nuestro proceso de cambio, nos encontramos con un mundo escondido. El primer sentimiento fue de desconfianza por todo lo que aparecía.

Los masajes no se libraron de estos sentimientos, dudábamos que unos masajes pudieran producir un efecto relevante. Sin embargo la capacitación práctica de todo el equipo nos sacó de este profundo error.

Los masajes producen un tremendo efecto de bienestar, relajación, sentirse acogido, por lo tanto un buen masaje es un elemento que toda persona que asiste un parto debe conocer muy bien.

Podemos realizar los masajes en el periodo prenatal y en el parto.

Los masajes se pueden realizar en una camilla de examen o con la mujer de pie abrazando el balón kinésico, con su espalda desnuda.

Aquí surge una condición, para realizar masajes debemos encontrar armonía con nuestro cuerpo y con el cuerpo del otro. Se requiere cariño y mucho respeto por el cuerpo de la mujer gestante. Además debemos tener cierta paz interior porque vamos a entregar o compartir lo que pasa en nosotros.

Importante: Nuestra condición va a influir en la condición del otro.

Los masajes deben realizarse lentamente, mientras más lento mejor, tratando de ir calmando los pulsos, esto tiene un efecto relajante.

Aconsejamos usar algún producto aceitoso con lavanda o rosa mosqueta, según las preferencias de la mujer.

El masaje debe ser profundo, pero evitar producir dolor. Comenzamos por el cuello, la espalda y luego la zona lumbosacra, que es la que más molesta con las contracciones.

Conclusión:

Idealmente todo el equipo -técnicos y profesionales- que participa en la asistencia del parto, debe tener una capacitación en masajes, sus efectos son muy relevantes en la madre y pueden reducir el uso de medicamentos.

 

 
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